¿Quién no se ha quemado alguna vez al sol ?

Evitar quemaduras solares es importante en la prevención del cáncer de piel, ya que el riesgo de melanoma en la edad adulta se duplica si en la infancia o adolescencia se sufrieron quemaduras. Pero también es importante saber qué hacer y qué no en caso de que las suframos. Lo primero que hay que hacer es identificar cuándo nos hemos quemado la piel por el sol. 

¿ Cómo se producen ?

Una quemadura solar se produce cuando hemos sobrepasado el tiempo de exposición al sol por el cual la melanina (pigmento natural de la piel) ya no nos puede proteger.

La quemadura se puede producir bien porque no hayamos utilizado fotoprotector, porque no lo hayamos utilizado correctamente o porque hayamos estado expuestos al sol más tiempo del que nuestra piel toleraría.

El tiempo de tolerancia de cada persona es diferente ya que tiene que ver con la genética. Es lo que se llama fototipo solar.

Los signos de la quemadura pueden variar en función de la gravedad. La forma más leve es el eritema solar,cuando nos ponemos rojos y esta rojez dura varias horas después de la exposición al sol. Si el tiempo de exposición aumenta esa quemadura se convertirá en una quemadura más grave, con formación de ampollas.

La intensidad de la quemadura dependerá del tiempo y horario de exposición, del clima, de la latitud, del espesor de la capa de ozono, del grado pigmentación previa y del tipo piel.

En todos los casos es importante saber que, aunque los síntomas desaparezcan en unos días el daño en la piel permanece. La piel tiene memoria y cada quemadura solar provoca un daño en el ADN de la célula cutánea afectada por la quemadura. Estas células tienen el poder de reparar este daño, pero si se repiten las quemaduras en la misma zona se perdería este poder reparador y poder acabar desembocando, con el paso de los años, en un cáncer de piel.

Cómo actuar paso a paso

Lo primero que hay que hacer es tratar la zona lo antes posible, incluso aunque la zona afectada solo esté roja y con pocas molestias.

Lo mejor es utilizar productos específicos para después del sol, con activos calmantes y reparadores que intentan ayudar a nuestro cuerpo a reparar el daño.

Si aplicamos agua fría directamente del grifo, hay que intentar que el chorro no incida directamente en la zona quemada, lo mejor es sumergir la zona o aplicar compresas de agua fría. En ningún caso hay que aplicar hielo directamente ya que puede producir una intensa vasoconstricción que podría agravar más la lesión.

En cualquier caso, habrá que acudir al médico en caso de quemadura de primer grado muy extensas, de segundo grado profunda (área extensa de ampollas, hinchazón y dolor intenso) o tercer grado, síntomas de insolación (fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos o sensación de desmayo), así como si tras una semana no hubiera curación o aparecieran síntomas de infección.

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